Jenny Kozlow: "Hace falta una revolución en la educación perinatal"

El año pasado, tuvimos la alegría de recibir a Jenny Kozlow, Educadora Perinatal representante de ICEA en Estados Unidos, y Directora del Centro Previda en Costa Rica para la formación y actualización dirigida a Parteras, Psicólogas/os, Educadoras de Parto y Licenciadas en Enfermería que trabajan en Maternidades.
Esperemos tener novedades de un pronto regreso a Uruguay!
Esta es una de las notas que le realizaron a su llegada en Padres Hoy.
Por Merlina Machado

Jenny Kozlow: "Hace falta una revolución en la educación perinatal"

La educadora prenatal insiste en que hay que generar un cambio en la preparación de los partos y en el momento de dar a luz

Una pareja confirma el embarazo y con la noticia se aproximan muchos cambios y adaptaciones tanto en el cuerpo de la mujer como en la relación entre ellos y en el hogar. Durante los meses de gestación los futuros papás suelen leer, consultar y volver a leer material sobre la paternidad. Escuchan los consejos de médicos y consultan a una instructora para aprontarse para el parto.
En la actualidad, los cursos que toman los futuros padres en la etapa prenatal, se centran en enseñar a las parejas cómo parir y cómo hacer un manejo correcto de la respiración. Sin embargo, para Jenny Kozlow –educadora prenatal estadounidense y directora de la Fundación Previda- esta idea es arcaica y plantea que "hace falta una revolución en la educación perinatal".
Kozlow, que tiene más de 30 años de experiencia y es también entrenadora de educadores perinatales para ICEA (International Childbirth Education Association), afirmó a Padres Hoy que el problema está en que los progenitores no necesitan que les den indicaciones, sino que los guíen a usar sus propios conocimientos. "En parte la revolución es reconocer en ellos que ellos son capaces. Es ayudarlos a reconocer que tienen una voz intuitiva que sí los va a guiar y lo van a hacer bien. No es conexión solo con su voz interna, sino con el bebé".
Muchas veces se cree erróneamente que por contar con tanta información –a través de internet y los medios de comunicación- los padres saben todo lo necesario para la llegada de su bebé. No obstante, esto a veces confunde en lugar de simplificar. Por eso, necesitan conocer cuáles son las prioridades para su pequeño.
Lea también: ¿Qué sucede en la pareja cuando llega un hijo?
Para ello, la experta en educación perinatal se basa en el método Previda. Ese método nace en la Fundación Previda -que está instalada en Costa Rica pero que trabaja con distintas partes del mundo- y tiene como objetivo que la pareja determine cómo quiere que nazca el bebé, cómo desea que sea la lactancia, qué camino elige para la crianza, cómo quiere que el médico se comunique con ellos.
Decidir estos asuntos es parte de los derechos que tienen los progenitores. No solo hay que trabajar en la responsabilidad como padres, sino lograr comunicarle al equipo de salud los deseos para el nacimiento del bebé.
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Con esto se refiere a que los papás pueden elegir cómo quieren que sea su parto, algo que actualmente es muy difícil de ver. Según la experta "cada día más mujeres se sienten desempoderadas en el nacimiento de sus hijos".
Es cierto que muchos centros de salud están en contra de las ultranaturalistas, y que a su vez éstas se niegan a aceptar la medicalización en los partos. El problema acá se encuentra en que la polémica se traspasa al parto y eso no debería de suceder. Es necesario lograr una alianza entre en los médicos y los papás.
Como se dijo anteriormente, no hay que indicarle cómo hacer las cosas sino guiarlos en el manejo de su instinto y percepción.


¿Cómo generar un cambio?

El problema inicial se observa en que se trata al bebé como un objeto, como si no existiera una conexión entre los padres y él. Por lo tanto, gran parte del cambio se debe dar desde el lado de la pareja.
Por otro lado, es fundamental que los centros médicos y profesionales relacionados al parto modifiquen su visión al respecto, con el objetivo de respetar las decisiones de los progenitores y poder llevar a cabo acciones que mejoran el estado del bebé. Un ejemplo de ello es la ruptura que se da cuando separan al recién nacido del cuerpo de su madre.
"Un buen nacimiento no es solo que el bebé nazca bien, sino que esté con su madre. El parto tiene que ser sensorial".
Al nacer el pequeño cree que es parte del cuerpo de mamá y para él es el único mundo. En la misma línea, Kozlow sostiene que existe evidencia científica de que esto es negativo para el bebé. Sin embargo, generar este cambio sería muy sencillo: "Es tan fácil como poner al chiquito sobre su madre. Ponerlo piel con piel con ella". De esta forma, el recién nacido empieza la vida con el sostén emocional correcto. De lo contrario, la relación comienza con un déficit que luego hay que compensar el resto de la vida.
Perfectamente, según la experta, se podría revisar si el pequeño está bien físicamente y médicamente arriba de su madre. "Un buen nacimiento no es solo que el bebé nazca bien, sino que esté con su madre. El parto tiene que ser sensorial".
Otra práctica común en los partos –y que para la educadora prenatal no es correcta- es la episiotomía. Ésta es un corte en la apertura vaginal que se aplica para evitar desgarros con el nacimiento del bebé. Empero, la experta asegura que desde hace décadas se sabe que no previene desgarros y que no es necesario hacerlo en la mayoría de los casos. "La episiotomía no debe hacerse de rutina, pero las enfermeras, las parteras y los médicos fueron formados así y es difícil decirles que no ahora", agrega.
De todas formas, Kozlow entiende que se está viendo un cambio a nivel mundial, pero que aún falta mucho, ya que "es difícil hacer cambios cuando emocionalmente están identificados con algo. Para modificarlo se necesita consciencia y voluntad".

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De mitos, tabúes y leche materna

La lactancia Materna lamentablemente ha tenido varios "golpes" a lo largo de las últimas décadas, invisibilizando muchas veces realidades de madres que sienten que pueden "perjudicar" a su hijo de más de dos años si lo amamanta en público.
Otras madres sufren de sus propias familias la desinformación, el no apoyo y muchas veces el rechazo a la lactancia después de lo que se estipulaba años atrás: "dale hasta los 6 meses" "después lo malcriás" "la teta es un chupete" "ya no lo alimentás con esa agüita", "mejor dale leche de vaca que así crecieron tus hermanos y están sanos como vos". Escuchaste esto alguna vez? te suena?
Los complementos, las mamaderas, la industria del recién nacido y del bebé en la primer infancia ha crecido tanto que logró, culturalmente, disminuir la confianza, la seguridad de toda mujer que quiere hacerse cargo de alimentar a su bebé.
Y así podemos seguir, pero esta vez hablamos de la lactancia luego de los dos años. 
Las recomendaciones internacionales para todas las madres del mundo, es además de lo que ya sabemos (exclusiva hasta los 6 meses del bebé y complementada de ahí en más con alimentos), la importancia de continuar amamantando luego de los dos años. Si, y es normal, natural y esperable.

Mútliples estudios científicos, antropológicos y varios profesionales de la salud acuerdan que la lactancia es lo que debe ser para mamá y bebé/niño. Hasta cuando deba ser. Y no por eso se malcría o patologiza a un niño. Si se patologiza un niño es porque la madre (padre o tutor) trae consigo una condición mental anterior que afecta en el vínculo a su hijo.

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El tabú de amamantar a niños mayores de dos años

En las sociedades desarrolladas, muchos ven con extrañeza el que niños pasados los dos años tomen el pecho, lo que hace que la mayoría de las madres lo escondan

Las recomendaciones oficiales por parte de organismos como la OMS en cuanto a la duración de la lactancia materna son ya de sobra conocidas, o al menos así debería ser si tenemos en cuenta el mayor acceso que hay a la información sobre amamantamiento: en exclusiva hasta los seis meses y a partir de entonces complementada con otros alimentos hasta al menos los dos años. Después, hasta que madre e hijo deseen. Sin embargo, en las sociedades desarrolladas muchos ven con extrañeza el que niños mayores de esa edad tomen el pecho, lo que hace que la mayoría de las madres lo escondan. 
No es fácil acotar la duración exacta de la lactancia materna si no es desde una perspectiva histórico-antropológica. José María Paricio, doctor en Medicina, pediatra, fundador de e-lactancia.org y especialista en lactancia materna que ha estudiado también a nivel histórico las prácticas de amamantamiento, nos remite a un documento que ha elaborado para intentar responder a esta cuestión. Tras el análisis de una amplia bibliografía, Paricio recoge la idea de que la edad de destete natural correspondiente a los humanos podría situarse entre los dos años y medio y los siete años. Después, la cultura inevitablemente va a influir en las prácticas de lactancia, tanto en cuanto a la duración de la misma como en cuanto a la introducción de otros alimentos que complementen a la leche materna.

Lo que no se ve, no existe

Macarena Ruiz, asesora de lactancia y fundadora de la plataforma Asesoras de lactancia online, ha amamantado a su hija durante seis años. Reconoce que le resulta difícil hacer una valoración únicamente de su lactancia porque ha ido muy ligada a su experiencia como madre pero, en general, ha disfrutado desde el principio hasta el final e, incluso, le dio pena “despedirse”. A principios de año y tras muchos meses de lo que define como agitación por amamantamientodecidió poner fin a su lactancia antes de “vivir negativamente el final”.
En su destete nada tuvieron que ver factores externos como presiones del entorno o sociales, pero cuenta que sí ha vivido con un sentimiento contradictorio el amamantamiento en público a partir de un determinado momento. “Si bien estoy absolutamente a favor de la lactancia en público a cualquier edad creo que es un acto que a veces no está bien visto, así que se mezcla el sentimiento reivindicativo de querer visibilizar algo tan normal como el amamantamiento con el de querer proteger a tu hija y que nadie le haga un comentario desafortunado”, afirma Macarena, que considera que la lactancia materna, a raíz del auge del biberón, ha sufrido “una desnaturalización brutal” por parte de la sociedad, lo que provoca que haya “mucha desinformación y muchos prejuicios”.
Para Carolina Martínez, que amamanta a su hijo de cuatro años, nunca ha habido motivo para ocultar que el niño toma pecho. Sin embargo, aunque opina que “si nadie se esconde cuando va a preparar o dar un biberón, tampoco debería haber un motivo para ocultarse para dar el pecho”, ella acordó con su hijo al inicio del presente curso que solo le daría el pecho en casa y para dormir: “No me sentía cómoda con algunas miradas y, lo más importante, no quería que le dijese nadie nada al peque. Alguna vez le han dicho cochino, a lo que yo he respondido que yo estaba limpia y que mi hijo no se estaba metiendo nada sucio a la boca”.
Que nos pueda sorprender ver a niños, más allá del año o los dos años, lactando, se debe según Laura Perales, psicóloga y acompañante de varios círculos de familias para el apoyo en la crianza, a dos factores fundamentales: uno es la disonancia cognitiva que, según la psicóloga, nos produce ver hacer algo que nosotros no hicimos/hacemos. El otro factor que considera determinante es “el inconsciente colectivo basado en la ruptura de la díada madre-bebé y en la sexualidad femenina solo aceptada si es puesta al servicio de los demás”. En este sentido, Perales lamenta que socialmente nos cueste ver un pecho si una mujer hace topless por voluntad propia o si está amamantando, pero normalicemos el cuerpo de la mujer como objeto para disfrute ajeno. “Llegamos hasta el punto de que puede molestar una mujer amamantando bajo un anuncio de otra mujer hipersexualizada, retocada con Photoshop, siendo usado su cuerpo para vender el producto publicitado”, argumenta.
Por todo ello Laura Perales considera que visibilizar la lactancia materna en niños "mayores" en público sirve para normalizar el amamantamiento sin fecha de caducidad: “Ser amamantado hasta la edad que el niño necesite nunca es perjudicial ni para el niño ni para la madre”. Para la psicóloga el momento del destete debe ser un asunto del niño y de su madre, no de expertos. “Si la madre quiere continuar, es el niño el que marca ese momento, poco a poco, generalmente entre los tres y los siete años. Es necesario dejar de invisibilizar la maternidad y la lactancia porque este rechazo es totalmente cultural”, añade.
“Aunque amamantar en público pueda servir para visibilizarlo, ese no ha sido mi objetivo”, afirma por su parte Irene Iglesias, que nunca se ha planteado no dar el pecho en público ni se ha sentido incómoda por ello a lo largo de los siete años sin interrupción que ha mantenido la lactancia con su segunda hija. “Ha mamado en mi trabajo, en restaurantes, en piscinas, en playas, en iglesias, en el entierro de mi abuelo en el cementerio, en centros comerciales, en autobuses, en aviones, en museos, en casas de amigos y familiares...”, cuenta esta odontóloga afincada en Segovia que considera que el amamantamiento es “algo normal en cualquier lugar y a cualquier edad”.

El papel de los grupos de madres

La presión externa y el cansancio son las quejas más habituales que encuentra Laura Perales en los círculos de familias cuando las madres llevan tiempo amamantando. Especifica que no cree que ese cansancio sea debido a la propia maternidad o al hecho de amamantar, sino a la falta de apoyo en esta etapa vital: “Nuestra sociedad no ayuda y no cuida de las madres; al contrario, las aísla, las critica y las invisibiliza. Y eso tiene que cambiar”.
Precisamente para encontrar ese apoyo perdido muchas madres acuden a grupos de crianza o de lactancia. Ese fue el germen de La Liga de la Leche (LLL), una organización internacional con presencia en más de 80 países que surgió hace 61 años en Estados Unidos de la mano de siete mujeres que descubrieron que simplemente charlando entre ellas sobre sus lactancias, estas eran más fáciles y satisfactorias.
Actualmente LLL Madrid realiza mensualmente 16 reuniones-grupos de apoyo en Madrid, en los que se proponen distintos temas de interés como la lactancia más allá de los seis meses, la lactancia en niños más mayores o el destete. “Muchas veces ocurre que una mujer que amamanta más allá del año acude a una reunión y si busca feedback de otras personas en su situación se encuentra con que no siempre hay madres suficientes para compartir, ya que suele ser mayoritaria la asistencia de personas con bebés más pequeños”, explica García, monitora y coordinadora del grupo de Pirámides de LLL. Fue precisamente detectar que había mujeres y familias que necesitaban un espacio de apoyo para lactancias no interrumpidas lo que llevó a LLL a organizar al menos dos veces al año una reunión especial para “bebotes” de más de un año; unas reuniones que, según Arancha, han demostrado ser muy necesarias tanto por el aumento de afluencia como por el ambiente que se respira en ellas.
La falta de referentes en cuanto a lactancias exitosas, así como la ausencia de apoyo por parte de la pareja, la familia o, incluso, del personal sanitario, pueden ser factores claves para el establecimiento y mantenimiento de la lactancia. Para Arancha García si en nuestro entorno nadie ha amamantado, buscar espacios donde otras mujeres estén en una situación similar a la nuestra puede servirnos para “ganar seguridad, resolver dificultades con menos incertidumbres y ser más libres para tomar decisiones respecto de nuestras lactancias”.
Dice Irene Iglesias que si para ella ha sido "fácil" tener una lactancia tranquila y duradera ha sido gracias no solo a su convicción sino al apoyo de su pareja y a contar en su entorno con madres amigas que amamantaban. A muchas de esas madres las conoció en un grupo de lactancia al que acudió por recomendación de su matrona. “A mi primer hijo le di de mamar un año y no seguí por recomendaciones erróneas de un pediatra que no estaba actualizado y que me decía aquello de "primero que coma y la teta de postre”. En el segundo embarazo empecé a ir al grupo de lactancia antes de tener a la niña y eso fue fundamental ya que, si bien es cierto que no he tenido dificultades en mi lactancia, a los dos meses mi hija pasó por un pequeño catarro que la dificultaba mamar, y la ayuda del grupo fue clave para mantener la confianza porque pensaba que se destetaba. También hemos pasado algunas crisis de lactancia, y aunque la primera vez pensé que la niña "se quedaba con hambre", igualmente, en el grupo de lactancia me ayudaron mucho a entender lo que sucedía”.
Y no solo de manera presencial, en internet también encontramos apoyo virtual para aquellas madres que amamantan sin tener una fecha de fin marcada en el calendario. En 2015, Diana Sánchez, psicóloga perinatal y madre de dos hijos, abría en Facebook el grupo Lactancia materna prolongada (no interrumpida), que en la actualidad cuenta con más de 5.000 miembros. La idea surgía de su propia experiencia personal con sus lactancias, siete años de amamantamiento ininterrumpido entre los dos niños nacidos con tres años y medio de diferencia. “Pensé que un grupo de Facebook era lo mejor porque podría ser un grupo privado, donde hablar de nuestras lactancias sin miedo a ser juzgadas, donde volcar también nuestras dudas que surgen sobre si queremos seguir o no, donde hablar también de nuestras emociones, y sobre todo no sentir que éramos o hacíamos nada raro”, recuerda Diana Sánchez.
Para su sorpresa el grupo, que es totalmente altruista, no ha parado de crecer. Y no solo con madres de España, sino también de otros países como Perú, México, Colombia o Argentina. Los temas más recurrentes son similares a los grupos presenciales. Cuenta su fundadora que se habla desde las recomendaciones de profesionales sanitarios de abandono de la lactancia por razones médicas que no tienen evidencia científica, hasta la incomprensión social y familiar, pasando por las crisis que se pueden sufrir cuando se siente que se quiere terminar la lactancia pero aparecen sensaciones de culpa o tristeza.
“A veces tenemos la sensación de estar muy solos pese a estar rodeados de gente. La maternidad es un momento vital apasionante pero también es estresante y está muy poco valorado. Si a esto le añadimos el "ir a contracorriente", el camino se hace más cuesta arriba”, lamenta Sánchez, que reconoce que el apoyo de madre a madre es fundamental, aunque ese apoyo no siempre se encuentre en el círculo más próximo porque “hay temas que no son bien comprendidos”. Por ello, grupos presenciales u online, como el que creó en una red social, pueden servir a las madres a sentirse menos solas en sus maternidades y en sus lactancias no interrumpidas.


LUEGO DE AÑOS, SIGUE VIGENTE: Cómo evitar las intervenciones médicas innecesarias?


Cada mujer es única, por lo tanto su preparto y parto van a estar determinados por muchos factores propios y también ajenos, a su vez de manera particular. 

Naciendo Padres tiene como fuerte propósito llegar a las mamás embarazadas y sus parejas para mostrarles la necesidad de reducir las intervenciones médicas innecesarias, como factores externos que pueden incidir en el desencadenamiento del parto a destiempo.

Vale aclarar que al referirnos a la necesidad de “no intervenir”, estamos hablando de embarazo y trabajo de parto normales o de "bajo riesgo". Los estudios científicos demostraron no sólo que no existen beneficios para la mamá y el bebé cuando se realizan dichas intervenciones de forma rutinaria, sino que puede aumentar el riesgo de que se presenten inconvenientes en el parto, terminando posiblemente en cesárea u otras complicaciones.

El trabajo de parto y el parto forman parte de la intimidad y la sexualidad de la mujer. Si preguntamos a una mujer o a un hombre si permitirían que los observen mientras mantienen relaciones sexuales, naturalmente van a contestar que no, o que se inhibirían. El deseo caería, el organismo generaría grandes cantidades de adrenalina, hormona que mantiene el estado de alerta y prepara la reacción de huída. Se "cortaría" la atmósfera de relajación y tranquilidad. Dejarían "para otro momento" este encuentro. Una mujer en trabajo de parto reacciona exactamente igual si en lugar de sentirse sostenida se siente invadida. Sólo que no puede "dejarla para otro momento"...

En condiciones normales, cada embarazada lleva su propio ritmo en el parto, así como tiene su ritmo para ir al baño o para tener un orgasmo. La cuestión es respetar ese tiempo, paz y tranquilidad, si queremos que todo se desarrolle naturalmente.


Cuando el trabajo de parto se desencadena "solo", la mujer comienza un proceso psicológico de introspección, de ensimismamiento progresivo, de conexión con el bebé y con sus contracciones, que le acompaña en el avance de su cuerpo hacia el nacimiento. Se desencadena la secreción de hormonas que colaboran en el proceso natural. Se baña su cuerpo de oxitocina, hormona que interviene progresivamente para hacer efectivo el trabajo de parto. El dolor de las contracciones va siendo gradualmente mayor, pero si no se interfiere, a cierto nivel de oxitocina liberada, el organismo comienza a producir endorfinas, encargadas de atenuar el dolor provocado por las contracciones uterinas. Es decir, en condiciones normales el organismo de la mujer está preparado para tolerar el dolor, sin necesidad por ejemplo, de suministrar anestesia. Ahora, situemos a la parturienta en un hospital, rodeada de personas que no conoce, que la desnudan, que la rasuran, que le hacen un enema... que poco a poco la van vulnerando. La van estresando. Su organismo comenzará una liberación de adrenalina en cantidades que van a dificultar el avance del trabajo de parto. Las endorfinas no van a ser efectivas en el alivio natural del dolor, porque va a estar tensa, excesivamente alerta, estresada.




Eso va a generar probablemente que haya que "apurar" el parto porque "va lento"... Y esto desencadena más intervenciones innecesarias, rutinarias.

Pero ¿a qué se le llama intervenciones médicamente innecesarias? Por ejemplo: rasurado, enema, monitoreo ininterrumpido, permanecer acostada “porque son las reglas de la institución”, colocación de vía intravenosa “porque así se hace”, romper la bolsa de líquido amniótico sin motivo médicamente justificado, suministrar oxitocina artificial para “salir de esto lo más rápido posible”, tactos innecesarios, episiotomía de rutina; hasta los ruidos altos y molestos o las luces fuertes entorpecen el “clima” necesario.

¿Qué puede hacer una mujer y su acompañante para evitar que se termine en este tipo de intervenciones?

- Primero que nada, mantener un embarazo saludable, una buena alimentación, bajos niveles de stress, ejercicio suave. Controlar tu embarazo tal como te lo recomienda tu médico, asistiendo a todos los controles que te soliciten.

- Establecer una conexión con tu bebé desde siempre. Esto hace puedas estar en sintonía con él, que reconozcas sus movimientos para acomodarte, que sepas que está bien.

- Al elegir a tu médico, intentar vincularte con un ginecólogo que te haga sentir cómoda. Es muy importante que en este tiempo tengas un vínculo de confianza con quien guiará tu embarazo y quizá el parto, ya que esto aumenta la seguridad en ti misma. 
Es bueno que tengas charlas con este profesional, donde puedas plantear todas tus dudas, tus miedos, y sobre todo, si va a atender tu parto, que puedas preguntarle cómo son generalmente los que él/ella atiende. Aquí podrás indagar si tu médico/a está habituado a hacer rasurados, enemas, inducciones innecesarias, episiotomías de rutina, a romper el saco de líquido amniótico sin motivo médicamente justificado, si habilita a la embarazada a caminar y moverse libremente durante el trabajo de parto, o a cambiar la postura para parir (sentada, parada, etc.), si permite tomar líquidos, etc. 

- En caso de acudir directamente al hospital para que te asista el médico de guardia, tienes la opción de redactar un "plan de parto" (vale también para quienes contraten a su médico). Puedes llevar una copia de antemano a la Administración del centro de salud (solicitando que sellen un duplicado), conservando dos copias para presentarlas al médico que te asista ese día y al equipo de salud que lo acompaña. 

Este Plan, en primer lugar te "obliga" a informarte sobre tus derechos, las leyes, las opciones que existen, etc. Una vez que tengas claro lo que piensas que es lo mejor para ti y tu bebé, redactarás el plan de parto, donde podrás incluir todas las cosas que te parecen fundamentales, tus necesidades, deseos y las medidas que quisieras evitar. Es bueno saber que tienes derecho a pedir que cada intervención que se realice sobre tu cuerpo o el de tu hijo te sea comunicada, y, si no existe riesgo de vida para ninguno de los dos, a participar de la decisión junto con el médico. 

Luego puedes escribir sobre esas otras cosas que deseas que pasen: “quiero poder caminar, moverme, ducharme, estar con luz tenue, que no me guíen si no lo solicito, quiero el apoyo y la compañía de mi pareja todo el tiempo”. Esto es simplemente a modo de ejemplo. 

Nosotras recomendamos que cada mamá y papá escriban su PROPIO plan de parto, solicitando ayuda si la necesitan. Es una buena opción pedir asesoramiento a las educadoras de parto. No es aconsejable bajar de internet ninguna plantilla de plan de parto; ello hará que probablemente se pierdan de lo que ustedes realmente quieren. Siempre es mejor sentarse a pensar de a dos y decidir lo que genuinamente necesitan. No olviden que esto es una negociación entre ustedes y el equipo de salud, y depende también de cómo se vaya desencadenando el nacimiento.

- Es muy importante que te contactes con educadores/as de parto que estén de acuerdo con tu idea de parto y nacimiento: Ejemplo: Si deseas tener un parto natural, elije especialistas que te muestren las “herramientas” que la naturaleza te brinda para encaminarte hacia ello.

Sería bueno que tanto la elección del médico (ya sea para los controles durante el embarazo, o de contar con la posibilidad de que asista también el parto) como la de los/las educadores/as de parto sea hecha con tiempo, ya que luego puede ser tarde para determinados cambios. 

- Solicitar permiso en el centro de salud para ver las habitaciones de maternidad y la sala de partos, conocerlas y familiarizarse con el ambiente.

- Conocer y utilizar Medidas de Confort: Se trata de acciones, conductas y posturas que la mujer puede adoptar una vez que comience el trabajo de parto (o antes), las cuales facilitan mucho el desarrollo del mismo y mejoran su estado general, proporcionándole comodidad, generando mayor disponibilidad psíquica y física. 

En nuestros cursos de preparto te mostramos cada una de estas medidas, y las practicamos para que puedas contar con ellas en el momento en que tu bebé quiera nacer. Además podrás contar con material ilustrativo, fácil de entender, para llevarte contigo tanto a casa como a la maternidad.

Esperamos que este artículo te sea útil; que contribuya a que tomes decisiones informadas en base al diálogo y a la negociación con el equipo que te asista, donde se respete en primer término tu condición HUMANA. 

Te invitamos a compartir junto con tu pareja o acompañante nuestros cursos de preparto, que podrás comenzar alrededor de la semana 26 de embarazo. Allí podrás vivenciar todo lo que te contamos en nuestros artículos, discutirlos, y sentirte apoyada y acompañada, en el hermoso camino de ser mamá.
Porque cuando nace un hijo, vamos Naciendo Padres.

Los 10 pasos para la lactancia materna eficaz aplicado en URUGUAY


Es bueno saber que tenemos Organismos Internacionales que apoyan la Lactancia Materna
Pero ¿qué se está haciendo realmente, en los hechos, en Uruguay?
En los últimos años se han planteado Leyes que al día de hoy ya están funcionando casi al 100%. Y si querés, hay cosas que hay que se pueden "mirar" un poquito en profundidad:
· Vamos a darte unas sugerencias para que tengas en cuenta en la Maternidad, si ambos se encuentran bien:
Pedí apoyo continuo de tu acompañante en el parto y durante toda la estadía. Hay una ley que los ampara.
Evitá en lo posible la epirural. Hay formas de sobrellevar el trabajo de parto. Para eso están los Cursos de Preparto.
Solicitá el piel con piel inmediato. Las primeras horas son importantes para los dos.
Recordá disfrutar este primer encuentro ;) Date el lugar emocional para hacerlo, sin importar lo que suceda alrededor.
Pedí apoyo a Aseroras en Lactancia. Ellas están formadas. Y recordá que vos también... Sos un ser mamífero. Está en tu instinto el amamantar.
Si surge alguna duda o dificultad, están las Asesoras que te van a ayudar en lo que necesites.
Luego de nacido el bebé, una de las prioridades del equipo debe ser la Lactancia Materna salvo situaciones especiales, por lo cual todo debe ir dirigido a que te sientas bien y el bebé se acople, mamando a demanda.

Si tuviste cesárea, este procedimiento puede hacer que se demore un poquito más en que la leche baje, que el bebé esté más dormidito, pero SIEMPRE vas a tener calostro ("la primera leche color oro") y SIEMPRE la leche baja. Así que en cuanto puedas, el bebé contigo y a darle teta.
En casi todas las situaciones en que mamá y bebé están separados, se puede pedir que se le de al bebé tu calostro y luego tu leche, evitando el complemento (siempre que te puedas sacar con un extractor que la Maternidad te ofrece). El estómago del bebé es muy chiquito, así que necesita muy poco, varias veces al día.
La leche materna es ideal para prematuros que ya pueden ser alimentados. Si es tu caso, hacé valer este derecho.
Todas las dudas que tengas podés sacarlas en la Maternidad antes de irte. 
Si tu idea es mantener la Lactancia Materna Exclusiva por 6 meses, planteáselo al pediatra para que te apoye.
En casa, buscá el apoyo, descanso y relajación necesarios para evitar el estrés. Hormonalmente, la lactancia funciona más y mejor cuando estás tranquila que cuando estás estresada y con complicaciones, etc.

· En el trabajo:
Varias Leyes te apoyan:
- Se aumentó la licencia Paternal a 10 días corridos para que puedan estar juntos y adaptándose al nuevo miembro.
- Tenés un total de 14 semanas de licencia maternal. A las 2 semanas de nacido podés comenzar a extraerte leche para guardarla en el freezer y comenzar un stock que luego seguís cuando te reintegrás a tu trabajo.
- Inmediatamente, tenés medio horario de trabajo hasta los 6 meses del bebé. Como máximo trabajás 4 horas por día. La idea (y esto es personal) es que la uses para mantener la Lactancia Materna Exclusiva, por lo tanto puedas estar el tiempo que no trabajás con tu bebé y así lograr sostener la Lactancia Materna por más tiempo, junto con el vínculo tan importante que vas armando. Además las hormonas liberadas con la Lactancia te ayudan a descansar. 
La Ley otorga este tiempo hasta los 6 meses del bebé como licencia Parental, es decir, papá o mamá se pueden tomar la licencia. Nuestra opinión es favorecer la Lactancia (conducta maternal).
El año pasado se promulgó una Ley que protege y promueve la Lactancia Materna en los espacios de Trabajo, con la obligación para la empresa de crear una sala de lactancia para amamantar a tu bebé o extraerte leche y conservarla adecuadamente (empresas que tengan más de 20 empleadas o más de 50 empleados -lo mismo para los centros de estudio-), y promover la importancia de amamantar. 

Es decir que cuando te reintegrás por la totalidad de horas a tu trabajo, podés usar el espacio destinado para amamantar o extraerte leche varias veces al día: si ya te extraías y lo hacés rápidamente (el tipo de extractor aquí es bastante importante) podés hacer cortes de 20 minutos y extraerte y conservar la leche. 
Cómo hacer esto?:
Cuando se termina tu media licencia por cuidados parentales, podés pedir que a tu horario de trabajo se le quite una hora hasta que el bebé deje de tomar teta (trámite de BPS e INAU). Esa hora la usás para extraerte, repartíendola en la jornada de trabajo. Y el tiempo de almuerzo o descanso también pueden sumar minutos para tu extracción.
Y así es como hoy en día, en Uruguay, dependiendo del tipo de aportes que realices, tenés beneficios para continuar con la lactancia hasta que tú y tu bebé deseen.
Las recomendaciones internacionales son: Leche Materna Exclusiva hasta los 6 meses del bebé. De ahí en adelante, complementada con alimentos que se van introduciendo. Y hasta los dos años o más del bebé podés amamantar, dando lentamente preponderancia a los alimentos sólidos. 
Pero recordá que la Lactancia Materna lo protege en varias áreas de su Salud mientras la mantengas, y también te protege a vos.
A corto y largo plazo a ambos.
Terminando, el Centro de Salud donde te atendés y el lugar de Trabajo están regulados para lograr que las mamás puedan, si quieren, amamantar a sus bebés el tiempo que deseen.

Podés consultarnos, escribirnos, llamarnos.
094 177176


LACTANCIA MATERNA Algunas consideraciones



Se considera que dar el pecho es la manera óptima de alimentar a un bebé. No solo tiene efectos positivos para el bebé, sino también en la madre, los padres y en el sistema sanitario en general.

¿Por qué es importante?
La lactancia materna es el método de alimentación infantil más ampliamente reconocido a nivel mundial. La Organización Mundial de la Salud, OMS (WHO por sus siglas en inglés) ha identificado la lactancia materna exclusiva (LME) como el régimen alimenticio óptimo para los niños. La LME se refiere al tipo de alimentación infantil sólo con leche materna – nada más, ni siquiera agua – durante los primeros seis meses de vida, seguido de amamantamiento continuo combinado con una alimentación complementaria adecuada a lo menos hasta los dos años de edad y posteriormente.1
La lactancia materna produce efectos positivos tanto en el niño como en la madre, los padres y el sistema de salud en su conjunto; asimismo, reduce los costos a la sociedad al criar niños saludables que alcancen un potencial pleno. En los niños, puede influir en la nutrición, crecimiento y desarrollo, y a la vez protegerlo contra infecciones, alergias y algunas enfermedades crónicas. 
¿Qué sabemos?
Se ha demostrado que la leche materna produce un efecto positivo en la salud física de los niños, así como en su comportamiento temprano y en el vínculo con sus padres. Incluso mucho tiempo después del término de la lactancia, es posible detectar su influencia en el desarrollo emocional, intelectual y físico del infante. 
Actualmente, los estudios en la materia han brindado un apoyo contundente a este régimen de alimentación, en relación a los beneficios nutricionales y la salud del amamantado. El principal ámbito de influencia de esta práctica alimenticia se asocia a la reducción de la tasa de enfermedad y mortalidad infantil, particularmente de los países en desarrollo. Además, la lactancia materna protege contra las infecciones gastrointestinales y respiratorias y reduce la incidencia de enfermedades crónicas de inicio en la niñez como la diabetes, enfermedades celíacas, enfermedad de Crohn y algunas patologías malignas. A la vez, es un resguardo eficaz contra las alergias, otorgando al niño una protección inmunológica continua durante la etapa de lactancia. 
El amamantamiento puede afectar el comportamiento temprano de los niños, así como producir un efecto positivo en los padres, ya que implica una relación más próxima padres/hijo. En comparación con los niños alimentados con leche de fórmula, los infantes que ingieren leche natural pueden ser más despiertos, llorar menos, y estar mejor preparados para crear vínculos profundos con sus padres. Junto con ello, las madres que amamantan a sus hijos presentan menores niveles de estrés y depresión, y desarrollan un mayor apego al niño. Además, tienden a ver a sus hijos como más seguros en relación a las madres que recurren a leche de fórmula. 
Se ha demostrado que este régimen alimenticio afecta a diferentes aspectos del desarrollo infantil. Específicamente, en relación al mejoramiento de la visión, lo que indicaría una influencia positiva sobre el desarrollo del sistema nervioso central. Los estudios en la materia indican que el amamantamiento también incide en el desarrollo motor: los niños alimentados con LME muestran una capacidad más temprana para gatear y desarrollan el movimiento de pinzas con mayor precisión, tras ajustar las variables confusas potenciales. 
La lactancia juega un rol significativo en el desarrollo emocional y social de los niños. Las investigaciones llevadas a cabo concluyen que los infantes que han sido amamantados son más sociables, seguros socialmente y muestran mayores avances en las escalas del desarrollo. Asimismo, se ha demostrado que el haber sido amamantado en forma exclusiva al menos por cuatro meses produce efectos positivos en el desarrollo intelectual de los niños, incluso al considerar las variables demográficas maternas. 
En la misma dirección, algunos efectos positivos asociados con este método de alimentación continúan presentándose durante el desarrollo infantil, e inclusive después del término de la lactancia. Por ejemplo, en la prevención de la obesidad infantil/adolescente, una condición que puede dañar la autoestima del niño y su desarrollo socio- emocional. 
Referencia
  1. Kramer MS, Kakuma R. The optimal duration of exclusive breastfeeding: A systematic review. Geneva, Switzerland: World Health Organization, Department of Health and Development, Department of Child and Adolescent health and Development;  2002. Disponible en:http://www.who.int/nutrition/publications/optimal_duration_of_exc_bfeedi... .  Visitado el 11 de marzo de 2010.
Lactancia Materna: Síntesis. En: Tremblay RE, Boivin M, Peters RDeV, eds. Enciclopedia sobre el Desarrollo de la Primera Infancia [en línea]. http://www.enciclopedia-infantes.com/lactancia-materna/sintesis. Actualizado: Junio 2017. Consultado: 03/04/2018.
Tema completo: http://www.enciclopedia-infantes.com/lactancia-materna/tema-completo

Ser madre no es lo mismo que ser padre: la biología es políticamente incorrecta - Ibone Olza

La biología de la maternidad lleva camino de ser lo más políticamente incorrecto en estos tiempos. Decir, reconocer, que las mujeres gestamos, parimos, amamantamos, y que los bebés quieren estar con sus madres y en sus brazos significa exponerse a ser tachada de rancia o retrógrada o a recibir otros insultos y descalificaciones varias.
Por eso a veces, como feminista apasionada de la neurobiología, me siento como el niño del cuento que señala que el emperador va desnudo. Es obvio que no es lo mismo ser madre que ser padre, es obvio que nuestra realidad biológica es profundamente diferente, pero ya casi nadie se atreve a decirlo. Queda mal. Y sin embargo hay que decirlo, y hay que empezar a reconocer las necesidades de los bebés, esos grandes olvidados. Y no, para un recién nacido  o para un bebé de cinco meses no es lo mismo su madre que su padreLes necesitará a ambos toda su vida, pero de formas y maneras muy diferentes, a distintos ritmos. Pero esto se quiere negar, ocultar, silenciar. Decir que el bebé necesita a su madre y quiere estar con ella es como digo lo más políticamente incorrecto que se puede decir ahora. Rompedor. Amenazante para este sistema que ha montado tremendo negocio precisamente a base de separar a los bebés de sus madres. Y sin embargo es así, los seres humanos, al principio de la vida necesitamos a la madre mucho más que al padre. Luego las cosas cambian: el rol paterno también tiene una neurobiología propia, y probablemente los padres sean necesarios e importantes para salir al mundo, tal vez sean imprescindibles, para explorar, para aprender, para que los pequeños empiecen a despegarse de la madre cuando empiezan a caminar y a hablar y salen ávidos de curiosidad al mundo cercano.
Por todo ello me declaro en contra de la propuesta de la PPiiNA, plataforma que aboga por unos permisos de maternidad y paternidad igualitarios, intransferibles y obligatorios. Les agradezco la intención: comparto profundamente su anhelo de una sociedad donde  las mujeres no  nos veamos discriminadas en el mercado laboral por la posibilidad de ser madres, menos aun por serlo. Pero no creo que su propuesta sea la manera de lograrlo. Más bien creo que , como dice Patricia Merino en este texto La maternidad como cuidado, “al patriarcado no se le podía haber ocurrido un modo mejor y más simple de abundar en la devaluación de la maternidad frente a la paternidad.” 
Desde la PPiiNA tachan de desequilibrio el que el permiso de maternidad actualmente dure 16 semanas y el de paternidad. Pero no, no es un desiquilibrio, es una diferencia.  Las madres gestamos, parimos y podemos amamantar, los hombres no.  Nuestro cuerpo se transforma con cada embarazo y así sigue durante meses o años. Los bebés necesitan contacto, cuerpo a cuerpo con la madre, mucha teta. A ser posible seis meses de lactancia exclusiva, y algunos años más combinada con otros alimentos. Las madres necesitamos, soñamos con, una sociedad que nos reconozca, que honre nuestra impagable función social. Es urgente. El principio materno universal es el de evitar el sufrimiento, no sólo el de nuestras criaturas, el de todos y todas.
Los hombres que desean compartir los cuidados de sus hijos ya lo están haciendo, de mil maneras, conozco muchos de ellos. Además obtienen un máximo reconocimiento social por ello, se les alaba y califica de padrazos. Con la propuesta de la PPiiNA, de llevarse a cabo, surgirían toda una serie de problemas añadidos. Si la madre no está con el padre, especialmente. Como ya está pasando con el delirante asunto (y dañino) de las custodias compartidas impuestas, ¡hay hombres que reclaman la custodia compartida desde el nacimiento! Pobres bebés.
Yo creo que si hablaramos de propuestas lo prioritario debería ser  alargar la baja maternal a seis meses, mínimo. Asi al menos podríamos mantener la lactancia exclusiva el tiempo que recomienda la OMS, UNICEF y la Asociación Española de Pediatría. Y reconocer, apoyar, flexibilizar de mil maneras para poder ir a trabajar con nuestros bebés si queremos, cuando queramos.  Ser creativos con las propuestas y soluciones. En cuanto a permiso parental, podría ser igualitario, tal vez, pero salvo las dos primeras semanas tras el nacimiento, el resto creo que tendría que ser a partir de los seis primeros meses, antes de los seis años. Que se lo pudieran coger cada vez que el bebé o niño pequeño lo necesita, cuando está malo, cuando  empieza la escuela, cuando llega su hermano-a, etc…Es decir, en función de las necesidades y pasados los seis primeros meses, no antes. Sobre todo, creo que el permiso y la retribución tendrían que ser para quien cuida al bebé, incluso si es la abuela o la tía.
Seguro que me lloverán las críticas, pero, lo seguiré afirmando: ser madre y padre no es lo mismo, y todos  los bebés quieren estar con sus madres o muy cerca de ellas.
Www.iboneolza.wordpress.com

Elefanta da a luz y la manada la protege

Elefanta da a luz y la manada la protege


La belleza y la protección instintiva.
La capacidad de dejar a la hembra sola en el nacimiento y luego rodearla para cuidar a la dupla.
Solo la naturaleza en su más pura expresión lo logra.
Si entendiéramos eso... dejar que el parto comience y evolucione en calma y tranquilidad, con la protección necesaria.